-“¡Ritsuka!”- Gritaron desde afuera de mi habitación, unas voces conocidas, eran Yuiko y Yayoi, estaba seguro que vendrían hoy, en mi cumpleaños numero 18, pero no oí a Soubi… pero… también tiene que estar con ellos.
-¡Hola!- Los salude desde mi balcón mientras aprovechaba para ver si estaba ahí Soubi también… y me lleve una leve decepción, pero bueno, él tiene que aparecer, en especial en este día.
-“Ritsuka-Kun, ¡por el día de hoy declaro que nos pertenecerás a Yayoi y a mí!, pero claro, iremos a los lugares que tú decidas, ¡¿verdad Yayoi-Kun?!”- Dijo Yuiko cuando apenas iba saliendo de mi casa.
-“¡Si, Yuiko-Chan!”- Respondió Yayoi a Yuiko sin contradecirla, como siempre.
-Ah… esta bien- Dije un poco distraído pensando en si él vendría a visitarme, y talvez no me encuentre.
-“¡Vamos Ritsuka-Kun!”- Dijo Yuiko a la vez que me tomo del brazo y me arrastro dejando atrás a Yayoi de nuevo.
Y así fue, me tomaron desde la mañana y me llevaron a desayunar y después a ver unas cuantas tiendas, que más que interesantes para mí, lo fueron para Yuiko-Chan.
-“Ah…Ritsuka-Kun, ¿Te estas divirtiendo?, se te ve distraído”- Dijo Yuiko después de salir de compras de una tienda mas, al verme mirando a lo lejos, esperando “algo”. – “¿Esperas a alguien? ¿Esperas a Soubi-san?”-
-¡¡¡Eeehhhh...!!! ¡No, no! ¿Por qué, por qué estaría esperando a alguien? Y ¿Por qué ese alguien debe ser Soubi?, no, no, estas alucinando cosas Yuiko-Chan- Dije “un poco” nervioso.
-“…Si lo esta esperando…”- Murmuro Yayoi a Yuiko.
-Hmmm… ¿Podemos irnos?- pregunte evadiendo el tema.
-“Si Ritsuka-Kun lo desea así, claro que podemos”- dijo alegremente Yuiko.
Y seguimos, seguimos, seguimos caminando a lo largo del día, hasta parecer que se hacía tarde, y yo… no recibí ni una llamada, ni un mensaje de Soubi, pero trate de ocultar mi preocupación ante mis amigos, después de todo, ellos se esforzaron para alegrarme este día.
-“Bueno Ritsuka-Kun, llegamos al fin a tu casa, ¿Te has divertido?”- Pregunto Yuiko.
-¡Si!, por supuesto, muchas gracias amigos, la pase muy bien- Conteste aparentando tanta alegría como la que expresa Yuiko-Chan.
-“Bien, Ritsuka-Kun, debemos irnos, prometí a los padres de Yuiko-Chan que la regresaría pronto a su casa”- Dijo Yayoi-Kun.
-“Ah…. ¡Pero que! Si ya soy grande, y puedo cuidarme sola, y regresar sola, ¡Mira!”- Dijo mientras corría- “¡Adiós Ritsuka-Kun!”-.
-“¡Hey! ¡Yuiko-Chan! ¡Espera! ¡Tengo que acompañarte!”- Dijo Yayoi mientras la seguía, igualmente corriendo.
Me quede ahí afuera unos minutos, mirando el lugar, con la esperanza aún de verlo, con una excusa talvez de algún imprevisto que tuvo, o talvez deberes, o talvez… solo lo olvido unas horas, pero… no, no apareció. Entre a mi casa y me dirigí a mi habitación, un poco, no, muy decepcionado, eran casi las 12 y no había señal de él; me senté en mi cama y mire al suelo por un tiempo sin decir nada, de pronto vi una mariposa azul en mi alfombra, que se dirigió volando hacia mi balcón, que por alguna extraña razón se encontraba abierto… ¡eso es!, salí corriendo al balcón, no podía equivocarme, era él.
Al llegar, no fue lo que esperaba, fue hermoso, eso si, eran miles de mariposas azules volando en mi balcón… pero aún así, no era él, no estaba él, y me quede un tiempo ahí, en el balcón mirando como se iban las mariposas, y esperando su “llegada triunfal” o algo por el estilo, pero… nada.
Más decepcionado que antes y con las orejas caidas me dirigí a mi habitación de nuevo, ahora con la cabeza baja, sin mirar nada que no fueran mis pisadas, cuando estaba llegando a mi cama levante la mirada… apenas lo vi, me ilumino una gran sonrisa.
-So…Soubi… ¡Soubi!, ¡llegaste!, ¡Creí que no vendrías!- Le dije mientras lo abrace fuertemente, él estaba frente a mi cama, ¿Cómo llego? No lo sé, pero no me importa, yo solo quería verlo en este día que se hizo más importante con la esperanza de su llegada, que al fin paso.
-¿Creíste que no vendría?... ¡Ja!... Eso es imposible- Me dijo mientras yo seguía abrazándolo, no quería separarme de él.
-¿Ese fue tu regalo, cierto? Me encanto, fue hermoso- Le dije mientras me separe un poco de él y lo veía a la cara, que a pesar de que ahora soy mas grande, no he llegado a la altura de él, y tenia que mirarlo hacía arriba, como cuando era un niño.
-Solo eso no fue tu regalo…- Dijo mientras me separo un poco más de él, y saco una cámara de su bolsillo, se acerco de nuevo a mí, y tomo una foto de ambos.
-eh… ¿Ese es el otro regalo?- Pregunte confundido, pues ya tenía bastantes fotos de nosotros juntos.
-¿Esta foto?... No, este es solo un recuerdo… de tus últimos momentos con orejas, pues tú… ahora ya eres mayor de edad, ¿Cierto?- Dijo mientras me miraba sonriente.
-¿U…Últimos…?-
¿Qué? …¿Qué acababa de decir? No dije nada mas, ni hice un movimiento mas, como si hubiese perdido poder sobre mi cuerpo, despues sentí un empujón, por el que caí a mi cama, pero yo seguia sin responder, no sé si fue porque no sabia que es lo que Soubi hacia... o si era porque sabia exactamente que seguia, después… él empezo a besarme, pero yo seguia igual,
Un momento después, algo me hizo reaccionar,
-¡ah!- Exclame por primera vez desde que Soubi había empezado.
-¿Cómo estas? ¿Duele?- Dijo después de detenerse
-E…estoy.. b..bien…- Le conteste, soportando ese dolor, pero no podía ocultarlo, unas lagrimas se me habían escapado.
-¿Seguro? ¿No quieres que pare?-
-N..no, sigue..- Dije con los ojos cerrados para evitar que salieran mas lagrimas.
-Bien, relájate, abre los ojos, sentirás menos dolor así, quiero ver tus ojos, y quiero
-Esta.. bi.… bien- Abrí lentamente los ojos y observe como me miraba, con esa sonrisa, que provocó un gran alivio en mi, y logré tranquilizarme, a partir de ese momento,
Por horas de la madrugada, cuando aun era oscuro, desperté, estaba en mi cama, tapado, lo primero que hice fue llevar mis manos a mi cabeza, no… no fue un sueño, no tenia mas, no tenia… orejas, intente sentarme en la cama para verificar si era que ya no tenia cola y me dí cuenta que no estaba vestido, y sentí un cuerpo calido a un lado mío, voltee, ahí estaba aun, conmigo… no me dejo, estaba dormido junto a mi, y aun estando dormido, se notaba su sonrisa en el rostro, me recosté de nuevo a su lado, lo abrace con tanta tranquilidad, pues a su lado me siento protegido… y amado.
-Soubi… Gracias…- murmure, y dormí abrasándolo por el resto de la noche.
FIN










